DeMar DeRozan sin miedo a la mirada ajena

Tras haber sacado a la luz sus problemas mentales en cuanto a la ansiedad y la depresión, DeMar DeRozan se transformó en un activista en la lucha contra esos trastornos.

“No todo lo que brilla es oro” dice la frase popular y para algunos de los atletas de la alta competencia eso es una gran verdad, debido a que pueden poseer el dinero, la fama y un montón de cosas que rodean a la estrella deportiva, pero si no estas preparado mentalmente para eso les puede resultar envases vacios.

DeMar DeRozan fue uno de los primeros, junto a Kevin Love, que se animó a exponer sus problemas mentales y mostrarle a los demás que una estrella de la NBA que lo tiene todo, puede no tener nada si no tiene su cabeza ordenada lista para disfrutar de lo que hace.

Desde que pudo sacar a flote sus miedos, DeRozan se ha transformado en una activista en lucha contra esos problemas psicolgicos y lejos está de atemorizarse por tratarlos en cuanto podcast o programa televisivo lo inviten porque sabe que a partir de su exposición puede llegar a mucha gente y dar una mano para aquellos que sufren de las mismas cosas.

En el podcast All The Smoke charló sobre estas cuestiones y dio su parecer sobre la gente que escucha música como encerrada en si misma. “¿Por qué escuchamos música? Porque probablemente con ella nos podamos sentir mejor y tapar por un rato aquello que nos pasa”, manifestó el alero de los Spurs y agregó: “Muchas personas tienen miedo de compartir su historia y sus problemas por el miedo de ser juzgadas”.

Ser visible y permeable a estas cuestiones a DeRozan le trajo consigo algunos carteles de fragilidad y en el mundo del deporte o en el básquet en este caso se lo tilda de una persona con poca personalidad o que no está hecho para competir bajo presión. Sobre estas cuestiones y aquellas cosas que escucha o lee por ahí DeRozan sostuvo: “Llegué a un punto en el que nadie puede atacarme o degradarme por el tipo de hombre que soy porque sé por lo que he pasado”

Sin dudas que en la NBA tanto DeRozan como Kevin Love han marcado un punto de inflexión para todos sus colegas, han demostrado tener mucha personalidad para tratar sus problemas y más allá de no ser bien visto para la competencia. A esta altura poco les importa a ellos, porque han podido salir adelante, han sorteado sus propios demonios y hoy pueden disfrutar mucho más de todo, incluso del básquetbol.

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