Informe: ¿qué es el spacing?

En la actualidad es uno de los conceptos más utilizados en el mundo del básquet. Pero, ¿en qué consiste? Una concisa explicación de la cuestión.

Cada disciplina tiene su diccionario de palabras frecuentes, aquellas que en cada publicación, charla o debate surgen y todos los relacionados las comprenden. En matemática puede ser una multiplicación, en economía la oferta o la demanda y en arquitectura la escala. El ámbito del deporte, por supuesto, no está exento. El penal en el fútbol, el match point en el tenis y el scrum en el rugby son algunos de los ejemplos de lo expuesto.

El básquet tampoco es la excepción y conceptos como el de triple, doble, zona o spacing forman parte del vocabulario habitual de todos los amantes de la naranja. Pero, ¿qué es esto último que se mencionó? ¿De qué se trata esa palabra en inglés? Su significado, como su aplicación, es diverso y en múltiples ocasiones causa confusión.

Por eso, en Pick and Pop quisimos delimitar su definición y sus principales aristas. Traducido al castellano, el spacing significa espacio y en el planeta de la redonda esto hace alusión comúnmente al efecto que tiene una ofensiva en una defensa cuando una alineación tiene varios tiradores en la cancha. 

Por ejemplo, muchos se burlan cuando los Sixers colocan al mismo tiempo en cancha a Ben Simmons y Joel Embiid porque carecen de espacio. La mayoría cree que el espacio se refiere exclusivamente a los tiradores. Eso está mal. Es curioso que no haya una definición exacta de esto, y ni siquiera en Google hay un concepto exacto, lamentablemente.

Aunando ideas y planteamientos, el spacing es la cantidad de espacio abierto creado por los jugadores ofensivos en la media cancha. Un gran ejemplo es comparar cómo se disputaba el básquet en los 60 y en la actualidad. Antes los basquetbolistas estaban mucho más adentro de la zona y ahora la mayoría merodea la línea de tres.

Ettore Messina, el entrenador del Olimpia Milano y exasistente de los Spurs en la NBA, es un acérrimo defensor de esta palabra y establece que es fundamental para permitir que el portador de balón tenga espacio para jugar, sea capaz de crear buenas líneas de pase, mejorar el ataque mediante ayudas defensivas más largas, acompañar la pelota ante la toma de decisiones individuales, e incluso, aumentar las situaciones de rebote ofensivo. 

Ese aumento del espaciado fue impulsado por la línea de tres puntos, pero solo recientemente, más precisamente en la última década, se comenzó a aprovechar con énfasis. Otro ejemplo es lo que expone el periodista Mychal Lowman, quien dice que “el spacing es una receta, no un ingrediten”. 

¿La razón? Esos ingredientes son los siguientes: un interno capaz de colocar buenas cortinas y liquidar cerca del aro, tres alas que puedan disparar por encima del promedio en triples, y un armador que tenga buena efectividad exterior y sepa penetrar. Una de esas alas debe tener potencial de estrella y es útil si el base tiene esas mismas habilidades. 

La fórmula propuesta por Lowman es esta: (talento del corredor hacia el aro) * Correr hacia el aro + (Talento de tirador) * Disparo de tres puntos = Espacio. Por eso, para un equipo como Utah Jazz, Rudy Gobert es tan valioso, ya que es el detonante de la ofensiva de los Jazz. 

No obstante, no es necesario tener un talento como el de Gobert como corredor de aro si su personal de tiradores está compuesto por Stephen Curry, Klay Thompson y Kevin Durant, por ejemplo, puesto que son capaces de espaciar la cancha y cumplir múltiples funciones. 

El libro del spacing continúa abierto y no está cerrado. Las vertientes, variantes y definiciones siguen agregándose y esa explicación previa es como la primera gota de una lluvia que recién va a empezar. Como la sociedad, el básquet muta y se revoluciona en cada posesión. Eso es lo emocionante. Eso es lo atrapante. Adaptarse o irse. No hay otro camino, mucho menos un divergente destino. 

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