Shaq pasó de querer imitar al Doctor J a romper el aro

Shaquille O’neal y una anécdota de la secundaria cuando quiso imitar al Doctor J y provocó el enojo de su padre que estaba en la tribuna viendo el partido de su hijo.

Shaquille O’Neal es reconocido por su glosario de anécdotas risueñas, aquellas que tienen las cosas más inverosímiles para un hombre gigante que no le tiene miedo a nada y muchos menos al ridículo.

En esta ocasión, charlando en el podcast Knuckleheads de los exjugadores Darius Miles y Quentin Richardson, Shaquille charló largo y tendido por más de una hora y entre tantas historias que fue contando, la rotura de su primer aro fue bastante particular, dado que se dio tras un regaño de su padre, un recto sargento, por querer imitar al Doctor J, Julius Erving, con sus elegantes bandejas depositando el balón.

“En un partido del High School llevaba 45 puntos y faltaban tres cuartos por jugar. Estábamos jugando contra chicos pequeños de estatura y me puse a practicar bandejas con finger roll al estilo Doctor J”, arrancó comentando Shaq.

Ante las atentas miradas de los conductores, continuó: “Tras un nuevo fallo de bandeja finger roll, mi padre enojado, entra a la cancha al grito de pide tiempo muerto y tras un ‘correctivo’ me dice ¿Qué estás haciendo? a lo que le cuento mi intención de hacer las bandejas del Doctor J y este enojado me dice tu no eres Doctor J, tu eres Shaq, sé Shaq, entonces ve y vuelca el balón. Desde aquella vez, cada vez la vuelco trató de romper el aro, por enojo hacia él”

La charla, por momentos muy seria, derivó en su relación con su padre y tras un cambio de tema, Quentin Richardson le consultó por el primer aro que rompió, sin saber que había ese mismo día que quiso ser Julius Erving: “Fue ese mismo partido. Así que después del golpe que me propino mi padre, rompo el aro de la bronca mientras él mira y ni sonríe ni nada, me clava la mirada como si es eso lo que tuviera que hacer siempre”, destacó Shaq en una de sus muchas anécdotas fuertes con su padre, una relación complicada.

“Él quería la perfección, si metía 50 puntos me criticaba los diez libres que fallé”, sentenció Shaq en el cierre de la historia y dejó en claro que ni los deportistas más famosos y estrellas en su disciplina están exentos de complicadas relaciones humanas familiares. 

Todo se reduce a la fortaleza mental que tenga cada individuo para canalizar las situaciones malas por otras positivas, una cualidad que ex Lakers demostró siempre y su carácter divertido dentro y fuera de la cancha fue la muestra cabal de eso.

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