“Estoy cómoda en Rocamora, como en el patio de mi casa”

Sabrina Scévola está viviendo una temporada brillante con Rocamora. Pero prioriza lo colectivo por encima de su gran actualidad personal. Figura de las Rojas, esta tarde puede ser clave en el cruce decisivo ante Vélez.

Sabrina Scévola es una de las jugadoras referente de Rocamora y de la LFB.

Sabrina Scévola está atravesando una Liga Femenina brillante. Dando un paso más adelante en su nivel y rendimiento, la versátil jugadora de Tomás de Rocamora vive un año de explosión absoluta, es figura en su equipo y se transformó en un pilar fundamental, no solo de las Rojas sino también convirtiéndose en una de las indiscutibles estrellas del torneo.

Arrancó a jugar a los 4 años en el club Parque Sur, y a los 8 años pasó a Zaninetti, siempre dentro de su Concepción del Uruguay natal. En 2002 se mudó junto a su familia a Mar del Plata, donde al no tener tan desarrollado el básquet femenino en esa época de la ciudad, se entrenó con varones hasta que pudo ingresar a la categoría U13 en el club Quilmes. Con casi 18 años cumplidos y siendo juvenil, en 2010, se mudó a Buenos Aires para jugar en Vélez, y luego pasó por otros equipos del Metro (El Talar, Centro Galicia y Obras).

Desde 2016, año que regresó a jugar en su ciudad, comenzó a formar parte del proyecto de Rocamora (independientemente de que en el medio tuvo esa transición desde Obras), por lo que conoce a la perfección el trabajo que se viene realizando en la institución desde hace varios años y todo el compromiso que conlleva. A su vez las piezas se fueron acomodando, porque también entró en un momento justo de madurez deportiva donde hoy las Rojas la disfrutan en este nivel tan interesante.

Tiene números asombrosos (13,4 puntos, 16,2 rebotes y 2,7 asistencias) y muchas de las miradas de esta tarde, cuando desde las 19 horas Rocamora se enfrente a Vélez por el último boleto clasificatorio al Final 4, se posarán sobre ella y su gravitante nivel. Rocamora llegó a este cuadrangular clasificatorio con registro de 7-2, un balance casi perfecto en fase regular, y en esta nueva instancia se encuentra 1-1 arribando a la última jornada con posibilidades de clasificar a la definición del torneo.

Rocamora arrancó esta fase con victoria sobre Unión Florida (83-76 en suplementario), y ayer perdió frente a Quimsa (74-64). Y en esta ecuación, más allá de triunfos o derrotas, el trabajo de Scévola termina siendo fundamental en la planificación de la entrenadora Lali González. La uruguayense se refiere a lo que fue la caída del sábado ante las santiagueñas, haciendo un minucioso análisis del encuentro.

“Sabíamos que el partido contra Quimsa era un partido que podíamos perder, contábamos con eso. Si te fijás los partidos que perdimos fueron contra Berazategui y Quimsa en fase regular, y ahora de nuevo contra Quimsa, que son equipos que tienen una buena rotación en las pivotes y que a nosotras nos complica emparejar en talla. Viene un poco por ese lado, tienen una rotación muy buena en esa zona y sabíamos que era el partido más difícil de emparejar para nosotras. Igualmente creo que hicimos un gran juego. Si bien corrimos desde atrás en casi todo el partido, los últimos minutos sacamos la actitud que nos caracteriza. Eso nos permitió ponernos más en juego, poner a Quimsa en apuros. Después no se nos dio, y ya rotamos el banco pensando en el partido de este domingo”.

Pensando en el partido decisivo de este domingo, Rocamora tendrá un choque vibrante ante un Vélez que también busca clasificarse al Final 4. Ya hay un antecedente reciente entre ambos, cuando el 28 de febrero se vieron las caras en el Templo del Rock de Obras, con triunfo para las Rojas por 61-44. No obstante, Scévola cree que el de hoy va a ser un partido totalmente diferente.

“Va a ser un partido totalmente diferente al que jugamos en fase regular. Ese partido lo jugamos muy bien, si no fue el mejor partido que tuvimos en la temporada le pega en el palo. Con Vélez estamos un poco más emparejadas en cuanto a talla y por ahí no sufrimos tanto con las pivotes grandes, lo podemos emparejar un poco más y creo que por ahí podemos complicarlas un poco. Tenemos un perímetro muy bueno y si nosotras ayudamos un poco en juego interior podemos llegar a sacar una buena ventaja”.

Sabrina elogia el muy buen trabajo del rival, valorando la labor de Gabriel Gusso, entrenador de Vélez y uno de los técnicos de mayor trayectoria y reconocimiento dentro del básquet femenino. Pero la confianza está, más allá del rival que se tenga delante, porque tanto Scévola como Rocamora entienden que la concentración y la intensidad será clave para sacar alguna diferencia.

“Vélez es un equipo con muchas chicas jóvenes, y siempre hace muy buenos planteos. La verdad es que el trabajo de Gabi (Gusso, DT de Vélez) es para sacarse el sombrero, con sus planteos y siempre con sus equipos, más allá de las jugadoras que tenga y los nombres, trata de jugar de igual manera y lo logra. Así que nosotras tenemos que estar con la cabeza metida en hacer bien lo nuestro, que nuestras perimetrales puedan tomar mayor confianza y hacer daño desde ahí”.

Inevitable es hablar del rendimiento de Scévola. Sus registros han aumentado considerablemente con respecto a años anteriores, y sin ir más lejos, en la temporada 2019 promedió 8,3 puntos, 9,5 rebotes y 2,1 asistencias, que son buenos números pero sin dudas los actuales son muchísimo más elevados. Pero claro está que no todo tiene que quedar en las estadísticas.

Es cierto que es una de las jugadoras que tuvo continuidad y actividad en pandemia ya que estuvo unos meses jugando en la Liga de Uruguay (estuvo un periodo jugando en el Club 25 de Agosto) y también es verdad que el esquema de juego que propone Lali González en Rocamora le sienta a la perfección, ahora con un rol mucho más protagónico debido a las circunstancias. En algunos de estos aspectos puede explicarse un poco de su gran nivel, entendiendo que es una jugadora tan polifuncional como versátil, y que más allá de gravitar en lo pesonal tiene ese sentido de juego de grupo que la potencia un escalón más.

“Veníamos con continuidad en Uruguay. Si bien el último mes la liga estuvo parada, creo que eso benefició mucho para estar en competencia durante una parte del año pasado y no estar tan paradas. Me siento cómoda en la estructura de Rocamora, ya es mi cuarto año dentro del club, estoy como en el patio de mi casa y siempre lo digo. Obviamente que es el lugar que también me dio el equipo, el rol que me tocó ahora”.

“Temporadas atrás me tocó hacer cero puntos y dedicarme a hacer otras cosas, a darle más lugar a mis compañeras y generar más juego para ellas. Hoy me toca esto y estoy aprovechándolo, súper contenta, pero esto va de la mano con lo que necesita el equipo de mí, mi juego pasa por eso. Si me toca no hacer puntos y que una compañera meta 30 y ganemos, bienvenido sea. Me pone muy contenta obviamente mi rendimiento personal, pero más contenta me pone el presente que estamos teniendo como equipo, por la institución y por toda la gente que labura. Pasa por ahí la alegría”.

Scévola se encuentra en un momento personal clave, y este domingo estaremos ante la chance de ver una nueva función de esta jugadora todoterreno. Pilar en Rocamora, pero con un sentido colectivo y de grupo, además de esta fuerte y marcada identidad por el club que representa, que va mucho más allá de lo que refiere estrictamente a lo individual. Envalentonadas por conseguir ese último pasaje a la definición esta tarde, Scévola y Rocamora van por aquel gran anhelo de la clasificación.

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