Quimsa francotirador: bombardeó a Boca desde el perímetro y es finalista

El conjunto de Sebastián González hizo gala de una de sus mayores virtudes y encontró en Brandon Robinson a su líder para eliminar al Xeneize. La Fusión, número uno de la temporada regular, enfrentará al ganador de la semifinal entre San Martín y San Lorenzo.

Quimsa mantiene intacta su hegemonía en el básquet argentino: el campeón del Súper 4 y número uno de la temporada regular eliminó a Boca y se convirtió en el primer finalista de la Liga Nacional. El esfuerzo defensivo del Xeneize durante los primeros dos cuartos no fue suficiente ante un equipo que, gracias a la profundidad de su plantel y la gestión del entrenador Sebastián González, siempre encuentra soluciones.

Como en el primer juego, Boca hizo un buen trabajo controlando las múltiples opciones ofensivas de Quimsa pero la intensidad que requiere tal faena resultó insostenible para un plantel de limitada rotación. El Xeneize fue capaz de matizar el poderío en ataque de la Fusión gracias a su rigor físico en un arranque caliente pero no consiguió concretar sus oportunidades en ataque, tal como remarcó Gonzalo García en uno de los tiempos muertos: “Estamos haciendo un buen trabajo defensivo, pero lo estamos dilapidando del otro lado porque se nos va la pelota de las manos. Nos están teniendo cero respeto a las penetraciones, vayamos hacia dentro, seamos más incisivos, con la pelota en la mano arriba”

Quimsa se sintió realmente incómodo en la primera mitad, especialmente ineficaz tanto desde el perímetro como desde la línea de libres. Ismael Romero Fernández, la figura del primer juego, se había cargado rápidamente de faltas y Boca disfrutaba con un goleo repartido: el Xeneize terminó los primeros veinte minutos con puntos de los ocho jugadores que habían ingresado. 

La anemia ofensiva de la Fusión fue evidente durante el arranque del segundo cuarto y Manuel Buendía, siempre revulsivo desde el banco, comandaba al elenco de La Ribera hacia una ventaja de diez puntos. Pero cuando Quimsa parecía perdido, apareció el Capitán América para rescatarlo. Brandon Robinson, sin impacto goleador durante la actual postemporada, desempolvó su capa y enarboló la avanzada santiagueña. 

Leonardo Mainoldi había analizado el impacto de Robinson en la previa del segundo punto, lejos de su habitual producción ofensiva pero igual de útil en un rol trascendental pero no tan sencillo de percibir: “Últimamente no estamos tan dependientes de Brandon que sabemos el talento que tiene. Está ayudando quizás en otra faceta, no nos fijamos en si anota los 20 puntos por partido que nos tiene acostumbrados y sabemos que lo puede hacer”

Pero cuando Quimsa no encontraba cómo descifrar el enigma trazado por García, Robinson asumió la tarea en soledad e inclinó la balanza en favor del flamante finalista: el estadounidense firmó una planilla de 26 puntos, 5 rebotes y 4 asistencias en 34 minutos. A partir de Robinson creció La Fusión, que en el tercer cuarto bombardeó a Boca desde el perímetro.

El Xeneize ganaba por diez a falta de cinco minutos para el cierre del tercer parcial pero Quimsa remontó, en apenas un suspiro de 180 segundos, gracias a cinco triples consecutivos convertidos por Robinson, Mauro Cosolito y Franco Baralle. Cosolito, que no había marcado puntos y había recibido una advertencia por flopping en una primera mitad en la que se cruzó con Martín Leiva, concluyó la tarde con 14 unidades y 55% de cancha.

González también ajustó en defensa y la Fusión encauzó el partido. Como había anticipado Mainoldi, su orden atrás es fundamental para su crecimiento en ataque: “La defensa es decisiva, todo fluye cuando nos funciona”. Con Robinson y Cosolito como banderas, el equipo líder en cantidad y porcentaje de triples durante la temporada regular sacó a relucir una de sus mayores virtudes para revertir el marcador: los santiagueños terminaron con un 52% de tres gracias a sus 11 aciertos en 21 intentos. 

El Xeneize, ya en desventaja, siguió luchando con más corazón que juego. El desgaste del esfuerzo inicial, sumado a su ineficacia general personificada en la figura de Leonel Schattmann -no encestó ninguno de sus siete intentos de tres-, era evidente. Pese a sus lunares, Boca batalló hasta el final y se retiró con la cabeza en alta ante una producción estelar de Romero Fernández en el último parcial. Robinson generaba ventajas a partir de su mera presencia, perseguido por Nicolás De Los Santos y doblado cada vez que tenía la pelota en sus manos. El Cubanazo, determinante en el primer encuentro, repitió y Quimsa aprovechó cada oportunidad en ataque para sentenciar la serie y celebrar con euforia su clasificación a la final. 

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