Scouting: la defensa seguidor con la que Campazzo volvió loco a Curry

El argentino apenas le permitió anotar siete puntos al guardia de los Warriors. Su intensidad atrás complicó todo. Las razones.

El cuervo coexiste con los seres humanos desde hace más de mil años. Para algunos es sinónimo de muerte y generalmente se lo asocia con situaciones despectivas. Pero allí va el ave, sobreviviendo al mismo tiempo que todos, basando gran parte de su éxito en su régimen omnívoro. 

No solo eso, el cuervo es ultra oportunista, puede alimentarse con insectos, residuos de comidas, cereales, frutas y hasta animales, entre otras cosas. Sabe adaptarse a los cambios, resuelve velozmente los problemas, sabe imitar y posee un buen sentido de la intuición. 

Esa misma función de adecuación y resolución mostró Facundo Campazzo en el partido de anoche ante los Warriors, cuando le tocó ser el principal defensor de Stephen Curry, luego de que los otros guardias de su equipo no la pasaron tan bien en la tarea. 

El canadiense, por ejemplo, le permitió al tirador anotar 18 puntos, a la vez que generó 28 tantos para Golden State. Todo en 3:01 minutos, con 13:41 posesiones parciales. La contracara fue el argentino, quien solo le concedió siete unidades al de los Warriors, marcándolo en mayor tiempo (3:24). 

Los grandes basquetbolistas como Stephen Curry anotarán de una u otra forma, pero lo importante es molestarlos y obligarlos a jugar lo más incómodos posible. Un dato clave es que el norteamericano perdió cinco pelotas cuando lo defendió el cordobés, a la vez que lanzó 1/4 en tiros de campo y 1/3 en triples.

Pero, como se explicó anteriormente, Curry encontró la forma de anotar, aprovechando su buena calidad para sacar faltas, siempre en complicidad con el cobro de estrella que le dan los árbitros en la NBA. Cuando lo marcó Facu, el base fue dos veces a la línea y convirtió los cuatro lanzamientos intentados.

Seis acciones simbolizan lo que fue el duelo de Campazzo contra Curry. En algunas salió beneficiado el argentino, en otras el yanqui. Por ejemplo, en esta primera jugada fue el de la Bahía el que aprovechó para sacar una falta, haciendo una pausa antes de salir a lanzar y provocándole la primera infracción al exbase del Real Madrid. 

En la segunda jugada rápidamente Campazzo sumó otra falta cuando Stephen, inteligente, buscó el contacto antes de moverse sin el balón, obligando a los oficiales a realizar el cobro en una zona que dejó todo en evidencia. 

Por otro lado, en la tercera función fue Facundo quien rio mejor. La característica es la misma que la que viene ejecutando el exjugador de Peñarol ante otros guardias: presión los primeros segundos, descomprensión en la mitad de cancha y otra vez ir a asfixiar al pasar al costado ofensivo. Acá hizo defensa seguidor, salió rápido del pick directo y, aprovechando el buen step de Porter, forzó el robo en menos de un respiro. 

La cuarta jugada fue quizás la mejor de Campazzo en el partido, sobre todo por la rotación. El patrón de la situación anterior se repitió: presión, relajación y de nuevo a molestar. No cambió en los dos primeros picks y recién en la tercera cortina se olvidó de Stephen para ir a puntearle el lanzamiento con celeridad a Jordan Poole, que no pudo anotar. 

La última acción terminó con saldo positivo para Curry, pero no por eso deja de ser una buena defensa de Campazzo. La presión empezó en la mitad de cancha, con Facu siempre intentando mantenerse delante y evitando saltar hasta el momento exacto en el que Stephen tomó el lanzamiento.  

Como el cuervo, Facundo Campazzo va aclimatándose y desbloqueando funciones a medida que pasan los partidos. No es el que más anota, tampoco es la estrella que era en Real Madrid. Poco de eso importa, sobrevive y sigue, destacándose en lo que a Denver le falta. El fuego del carbón, el facilitador del león. Pura emoción.  

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