Facu Campazzo y por qué ya es el líder de los Nuggets

El cordobés está siguiendo el mismo camino que todos sus equipos anteriores: de menos a más, con la voz baja, acompañando a las figuras.

Sonará quizá un poco (o muy) chauvinista, pero Denver Nuggets tiene un nuevo líder. Uno más, claro. No el único. Facundo Campazzo, en estos 60 partidos, le ha cambiado la cara en algunas facetas del juego al equipo, y eso es incuestionable. La defensa individual que pone en cancha el cordobés es de una intensidad que no había antes, y eso contagia al resto. Pero no es lo único, ni la primera vez que lo hace. Tampoco algunas circunstancias que lo acompañan.

Cuando llegó a Peñarol, tenía adelante a Tato Rodríguez, ídolo y referente del club, y luego en la segunda campaña también a Raimundo Legaria. Tato tuvo que dejar el básquet por problemas de corazón y Facu empezó entonces con su forma de actuar que tan buenos resultados le dio: apoyar a sus compañeros de puesto, darles jerarquía, respetar su liderazgo y trabajar desde el llano, hablando con su juego, no con su boca. No hay que contar lo que pasó después en Peñarol. Fue dueño del equipo hasta su partida al Madrid en la 2014/15.

Ya en España, en ese primer año intentó hacer lo mismo, pero en el Madrid era más difícil. Se bajoneó, se comió ir a préstamo al Murcia, y allí edificó el inicio de su enorme carrera en España. Volvió a un Madrid cargado de estrellas en el 2017, con una estrella única como Sergio Llull, y otra en ciernes, como Luka Doncic, pese a sus 17 años. 

Llull se rompió los ligamentos en ese verano europeo, Doncic asumió el mando y Facu fue el mejor lugarteniente, pese a algunos problemas físicos que no le permitieron llegar como quería a la Final Four de la Euroliga en Belgrado, que ganaron. Doncic partió a la NBA, Llull volvió, y Facu se adueñó también del Madrid, al que llevó a una F4 más, a ganar tres Supercopas, una liga acb y una Copa del Rey. Más MVPs por doquier. Llull, el primero en seguir su liderazgo. 

Como tocó el techo con Peñarol antes de irse a España, tocó el techo en España hace un buen rato, pero la chance le llegó en un año difícil. Tuvo que dejar al Madrid en medio del torneo, hacer una mini pretemporada con Denver y jugar en un equipo que había sido sensación en la burbuja de Orlando y que tenía buena parte del mismo plantel, con dos amo y señores del equipo: Nikola Jokic y Jamal Murray. Facu, otra vez, empezó su propio proceso: silbando bajito, poniéndose a disposición de los líderes, callado. 

La mala suerte hizo que otra vez una lesión de ligamentos lo pusiera con una responsabilidad mayor de la prevista. La salida de Murray hizo que muchos, los que no conocen a Facu sobre todo, pensaran que el futuro de Denver este año estaba casi perdido. Pero como en Peñarol con Tato o en el Madrid con Llull, a Campazzo le cayó como a nadie eso de tomar la carga que significaba asumir un rol no previsto. 

Seguramente parecerá exagerado, pero si alguien se tomara el trabajo de ver los primeros 10 partidos de Facu y los últimos 15, parecería que fueran de dos temporadas distintas. Campazzo ya manda, dirige y lidera. Nunca una expectativa (de otros), adversa, modificó lo más importante que tiene Facu, y que no es solo su talento, sino su cabeza y, principalmente, su confianza. 

Murray es un extraordinario jugador ofensivo, pero bastante menos defensivo y dudosamente organizador de juego. Es un guardia anotador típico de la NBA, que le ha dado resultados a los Nuggets. Sin embargo, con Facundo la sensación (no del todo verificable), es que sus compañeros terminan siendo mejores. Porter ha crecido, Jokic se mantuvo en un nivel MVP, Dozier ha crecido, Gordon llegó justo, River igual y habrá que ver qué pasa cuando vuelvan Morris y Barton, que suelen compartir minutos con Campazzo. Sus compañeros lo siguen. Ya no es el petiso nuevo que no generaba entusiasmo entre los que lo desconocían. Facu los lidera.

Por ahora, lo que queda claro es que el argentino ya cambió de nivel y ya no juega en el terreno de las pruebas. Es, sin dudas, una pieza clave en el esquema de Michael Malone, que si tiene una cualidad es ver qué jugador va tomando protagonismo para darle apoyo. Facu lo aprovechó siempre, como en Peñarol, en Murcia, en el Real Madrid o en la selección. Y por eso su camino en la NBA ya tomó otra velocidad. 

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