Análisis de la preselección: presente, talento y futuro

La convocatoria de Sergio Hernández marca el inicio de una nueva etapa, pensando en Tokio, pero mucho más en lo que sigue.

Decir que la camada de Nico Laprovittola y Facu Campazzo está terminando su era en la selección sería obviamente exagerado. Pero programar las cosas para que cuando eso ocurra no estar desprevenidos, es parte fundamental del trabajo de hoy de Sergio Hernández y la Confederación Argentina. Y de los que vengan luego, sea cual sea su nombre, tanto el entrenador como los dirigentes. 

Esta preselección de 15 jugadores presentada hoy oficialmente para Tokio 2020, es una muestra de que el trabajo se viene haciendo bien. En este equipo está una combinación idónea de lo mejor que tiene Argentina, contemplando las tres características que dice el título de este informe: presente pensando en Tokio, reunión de la mayor cantidad de talento y mucho potencial para los próximos 10 años. 

Luis Scola hace que todos los promedios que se hagan no sean tan reales, por eso no lo pondremos en las distintas medias que hagamos relacionadas con la edad. Sí, obviamente, para lo que tiene que ver con el análisis deportivo de lo que se viene. 

Presente: Tokio 2020

Hernández hizo en este caso los ajustes esperables que se venían hablando para Tokio 2021. No hay posibilidades de demasiadas pruebas. La inclusión de Bolmaro no resistía análisis, como tampoco la de Juampi Vaulet en la preselección. Del Mundial de 2019 salieron Lucio Redivo y Agustín Cáffaro. Aquí hay varios números puestos: Campazzo, Lapro, Vildoza (bases); Bolmaro, Brussino (escoltas); Deck, Scola (aleros) y Delía (pivote). Son 8. Quedan 4 lugares. Garino, si está bien, es el 9. Si no es Garino, Vaulet y Fjellerup podrían aspirar a quedar ambos. Si no, uno de los dos. Tendríamos 10.

Los últimos 2 saldrían de Gallizzi, Berra, Cáffaro y Fernández. Como dijimos, Fernández es altamente probable que ni siquiera se entrene con el plantel, por las fechas del Mundial U19. Quedarían 3 para 2 puestos. En ese esquema, Gallizzi también parece número puesto. Porque ya estuvo en el Mundial (lo hizo bien), porque tiene experiencia y porque tuvo un buen año. Entre Cáffaro y Berra la cuestión sería saber qué se busca. Ambos son muy jóvenes (Berra clase 1998, Cáffaro 2000), por lo que cualquiera de los dos que se elija va a ser un curso acelerado de ingreso a los grandes torneos, porque Cáffaro, si bien está en una Universidad grande de Estados Unidos y tuvo paso por la Academia NBA de Australia, no tuvo muchos minutos en los últimos tiempos. 

Reunión de talento

En este apartado hay poco para discutir. Obviamente se podría ampliar y subir a 20 o 24 jugadores una preselección y agregar más jóvenes con talento (Fer Zurbriggen, Giordano, Pepe Vildoza, Marcos, Bressán, etc), pero en el contexto actual de pandemia y de entrenamientos fuera del país, no tenía sentido. En estos 15 está concentrado el mayor talento posible que hoy Argentina puede juntar: sus 3 NBA, Scola, los jóvenes con proyección, los que mejor están en Europa. No hay nadie discutible. 

Futuro a 10 años

Si sacamos a Scola de la lista, el promedio de edad de los 14 convocados restantes da 25.4 años, contando a Fernández, que tiene 18. Si sacamos a Juan, queda la media en 26, hermosa media para un equipo que en menos de dos meses estará cruzándose contra los mejores del mundo en Tokio. De los 14 sin Scola, hay solo 2 con 30 o más (Lapro y Campazzo), en un puesto donde sobran excelentes proyectos (Pepe Vildoza, Marcos, Giordano, Zurbriggen, etc). De 25 a 30 hay 7 jugadores y menores de 25 hay 5. 

El grupo de 28 a 31 (Campazzo, Lapro, Garino, Gallizzi y Delía), tiene obviamente cuerda para un período olímpico más mínimo y varios de ellos, dos ciclos olímpicos más. Y el de 20 a 27, más Fernández, son la base del equipo que jugará los torneos internacionales durante los próximos 10 años. Claramente, se irán sumando los que vayan surgiendo, algunos en forma tardía, y otros que ni siquiera hoy conocemos, pero lo más valioso es que la proyección tiene buenos representantes en todos los puestos, siendo los interiores los que siempre preocuparon, pero que hoy presentan nombres como Fernández y Cáffaro que indudablemente merecen ser considerados como esperenzas. 

La salida de Luis Scola, si se concreta post Tokio (¿no te bancás hasta Filipinas 2023 Luifa?), será un golpe que habrá que ver cómo asimila el grupo que quede. Lo ocurrido en los últimos 6 años es un aliciente para pensar que, al menos, hay material para tomar el relevo, seguramente cambiando la forma de jugar y el peso del juego, que seguramente se desplazará más hacia la media cancha. Pero no tiremos definiciones definitivas. Quedó demostrado que la dinámica del cambio en el básquetbol argentino tiene vida propia. 

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