Campazzo de titular en Denver: luces, sombras y mucho margen de progreso

El argentino de los Nuggets debuto en los playoffs. ¿Cómo le fue cuando tuvo que arrancar en el quinteto inicial? Altas y bajas del cordobés.

Desde que llegó a la NBA, Facundo Campazzo fue haciéndose un hueco. Como en Peñarol y Real Madrid, algunas lesiones o contratiempos de los titulares le permitieron sumar más minutos y él, con una fortaleza mental envidiable, supo rendir al máximo, aprovechando las oportunidades y convirtiéndose, otra vez, en uno de los pilares de Denver.

En la víspera de su debut en playoffs ante los Blazers, el argentino dejó en claro sus luces, sombras y el amplio margen de progreso que todavía posee. De los 65 partidos que disputó esta temporada, 19 fueron desde el arranque, con su nombre y apellido pronunciados en las presentaciones del quinteto titular.

¿Cómo le fue durante todos esos choques? Promedió 9,6 puntos, 3,6 rebotes, 5,6 asistencias, 1,7 robos, 0,3 tapas, 1,7 pérdidas y 2,2 faltas personales, mientras que lanzó a un 38,7% de campo, 32,6% de tres y 94,1% en libres, que es, dicho sea de paso, la mejor marca de su carrera si se tienen en cuenta solo esos juegos.

Lo suyo, lo mismo de siempre: agresividad en la defensa seguidor ante los guardias estelares rivales, intensidad y anticipación en los cambios con grandes, claridad adelante para acelerar el ritmo, confianza para atacar el aro en transición o tras contacto en cinco contra cinco, visión para detectar a los compañeros libres y adaptación para complementarse con Nikola Jokic en la generación.

En términos generales su rating ofensivo, que es la cantidad de puntos anotados cada 100 posesiones, no aumentó mucho, debido a que sus promedios no mutaron en demasía, con 111,8 (111,4 de suplente), a la vez que su rating defensivo, que refleja la cantidad de puntos recibidos cada 100 posesiones, incluso, aumentó de 107,6 desde el banco a 110,5 desde el arranque. 

Sin embargo, estas medias no solo tienen en cuenta lo producido por el jugador y en un equipo como Denver, que se ubica 12 entre los 30 en el segundo índice con 112,1 y no se caracteriza por tener un rendimiento sumamente elevado atrás, el rendimiento colectivo pudo haber afectado el plano individual del cordobés. 

Ofensivamente hablando, su punto de progreso más elevado fue su seguridad con el balón, demostrando que con más minutos su aporte en el traslado no decayó, sino que aumentó y mejoró. De titular, su ratio de asistencias/pérdidas, que mide el número de pases entregados por cada pelota malograda, fue de 3,5, una cifra extremadamente alta si se compara con lo que logró de suplente (2,9), y siempre teniendo en cuenta que ese guarismo puede caer o levantarse con mayor participación.

En esa estadística, tener un ratio bajo no es bueno para un basquetbolista, y mucho menos para un base, ya que significa que tiene muchas pérdidas. Mientras más alto sea el número, más asistencias se otorgan sin malograr las posesiones. Facundo Campazzo lo consiguió y es quizás uno de sus puntos a valorar de cara a los playoffs, donde los aros se achican y las defensas aprietan.

De hecho, solo Nikola Jokic y Jamal Murray tuvieron mayor frecuencia de pases en Denver esta temporada, con 25,4% para el serbio, 10,8% para el canadiense y 10,7% para el argentino. Esa media de Facu, con la lesión del armador principal, se fue hasta el 16,7%, y sus compañeros anotaron un 42,8% de campo, 45,0% de dos y 39,5% de tres cuando fueron asistidos por Campazzo, y en el primer y último segmento el siete mantuvo cifras superiores a las de Nikola, el mejor facilitador del equipo. ¿Notable no?

Otro de sus elementos más claros fue su capacidad para acelerar el ritmo, en el que Denver es el tercero más lento de toda la NBA (97,1). Como titular, solo Michael Porter marcó más puntos en transición que Campazzo, quien aprovechó sus piernas para anotar como portador primario o tras recepción, con 2,5 por juego.

Hasta ahora, todo muy positivo para Facundo, pero, ¿en qué aspectos luchó para adaptarse? Quizás la mayoría adivine la pregunta. Sí, el tiro de tres. El único lugar en el que lanzó por encima del 40% como titular fue en la esquina izquierda, donde anotó cinco de sus 12 tiros (41,7%). Allí, tras recepción y aprovechando los doblajes a Jokic, hizo daño desde que empezó la temporada y como inicial no podía ser lo contrario.

Lamentablemente, en los triples desde la esquina derecha solo anotó tres de sus 11 lanzamientos (27,3%) y todos los tiros desde los codos y el eje fue donde más sufrió, especialmente porque son los intentos que las defensas le dan cuando le pasan por detrás en los picks en los que es portador de balón. Su media fue 17/57, con un muy bajo 29,8%. 

Siguiendo por esa línea, su media distancia fue una alternativa, anotando dos de sus cuatro intentos, como así también atacar la pintura, en la que marcó en 14 de sus 23 pruebas (60,9%) y estableciendo la pauta de que, cada día que pasa, su velocidad para llegar hasta el aro, con las variantes, puede aumentar en los playoffs.

¿Y en defensa? Intensidad, velocidad de piernas, movimiento de manos y fortaleza del centro de gravedad. Campazzo es la oda a la técnica, esa que recalcan todos los entrenadores del país en las formativas. Un ser más molesto que el amigo que se toma muy rápido y no para de molestar.

Por ejemplo, en deflections, que premia los momentos en los que en cualquier lugar de la cancha un defensor provoca que la pelota vaya en una dirección diferente a la que pretendía el jugador ofensivo, Campazzo es el segundo que más desvíos logra por promedio y en total con 2,7 y 176, con el hecho de que Jokic, que es el primero con 2,8 y 199, disputó siete partidos más que el argentino esta temporada, con un caudal mucho más alto de minutos (2488 para el serbio y 1425 para el cordobés).

Junto con eso, el paradigma que resalta la calidad atrás del argentino se extiende hacia todos los guardias con los que se midió esta campaña. Cuando el cordobés tuvo que marcar a jugadores de su misma posición (guardias en general), en 388:46 minutos (1514.9 posesiones parciales), los mantuvo a un impresionante 32,8% en triples y 40,2% en tiros de campo, forzándolos casi siempre a tomar lanzamientos incómodos y en posiciones fuera de sus zonas de confort. 

Damian Lillard lo sufrió y lo sufrirá en la serie. El base de los Blazers solo pudo convertir cuatro de sus 15 tiros de campo cuando lo marcó el argentino (26,7%) y apenas dos de los ocho triples que probó (25,0%). Además, la muestra, como se explicó anteriormente, es amplia, debido a que Facu lo defendió en total durante 11:16 minutos, a 43,6 posesiones parciales. Y, lo más importante, Denver venció en dos de esos tres partidos, destacando que en el último de ellos los titulares no jugaron en el segundo tiempo.

Sus luces, las mismas de siempre. Sus sombras, ojalá puedan superarse. Su margen de progreso, un constante exceso y un largo trecho. 

En Estados Unidos no muchos conocen su especie, pero acá todos saben de qué está hecho. 

Facundo Campazzo, listo para llevar a sus rivales a su lecho. 

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