El día que Ron Artest fracturó a Michael Jordan y este salvó su carrera

Fue invitado a jugar un partido de verano con él y le pegó un codazo que le rompió una costilla. No tenía ganas de seguir, pero un llamado de MJ lo motivó.

Ron Artest fue uno de los jugadores más fisicos de la NBA en el Siglo XXI. Era como un jugador de otra época, donde el juego era mucho más duro y estaban permitidos otros tipos de contactos. Con ese estilo, el alero se ganó el respeto del más grande de todos los tiempos, Michael Jordan.

Sin embargo, su primer encuentro no fue el mejor.  El también conocido como Metta World Peace fue drafteado por Chicago Bulls en 1999. MJ ya no estaba ahí, pero seguía de cerca al equipo de la ciudad del viento. Por eso, cuando este se preparaba para su segundo regreso con Washington, lo invitó a jugar un partido de verano. Quería compartir equipo con él. 

“Aquel día intentó atacarme en el poste, y yo lo traté de evitar. La clave si te quería llevar al poste era que no le llegara el pase. Así que estaba intentando negárselo con mi mano izquierda. Él me agarró mi brazo derecho con su mano izquierda, así que intenté soltarme. Al hacer el movimiento mi codo impactó en sus costillas. El árbitro (Jordan llevaba siempre árbitros a sus pachangas) pitó falta en ataque de Michael, y yo lo celebré. Pero él se quedó en apoyado en el suelo doliéndose del costado”, comenzó el relato de Artest.

Pese a no saber la gravedad de la dolencia que le había generado a Jordan, a Ron le pesó esa situación y contó que estuvo en una situación límite: “Había lesionado a Michael. Me fui a mi casa y no salí de allí durante días. No fui al gimnasio, todo el mundo me preguntaba que dónde estaba. Me pasaba el día bebiendo Hennessy. Hasta que me llamó mi agente Mark Bartelstein y me preguntó si estaba bien. Le dije que no. Que creía que lo había lesionado”.

Salió el resultado de los estudios médicos. Efectivamente, Michael Jordan tenía una fractura en sus costillas. El problema no fue solamente ese, sino que inventaron que había sido por una pelea entre ellos. “No me lo podía creer, yo no me había peleado con él. Se decía que le había pegado un puñetazo. No quería salir de mi apartamento. Entonces el mismo Jordan me llamó. Me dijo que todo estaba ok, que esas cosas pasaban, que no me preocupase por ello. Eso me animó y volví a jugar. Fue una de las mejores llamadas de teléfono de mi vida”, agregó.

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