LFB: Conociendo a Unión Florida

¿Quién es capaz de poner en duda la historia y la tradición de un club como Unión Florida? Por lejos es el mítico equipo de la Liga y ahora, sin la presencia de algunos otros grandes como Vélez o Lanús, esa leyenda se agiganta. Estamos ante un verdadero grande, que regresó a elite el pasado verano y que renovó también su apuesta para este segundo torneo. Fue el campeón de la primera edición (2017), en ese recordado equipo con figuras como Meli Gretter, Marta Tudanca, Benvenutto y Cabrera, y si bien tuvo un breve lapso de ausencia (en 2019), no caben dudas que Florida retrocedió para tomar impulso, reafirmar su compromiso de siempre y reaparecer nuevamente con todas sus fuerzas en los primeros planos.

Existe toda una mística alrededor de Florida, desde los pasillos y escaleras del club hacia ese segundo piso que da a la cancha, el aire y color de todo un barrio con el significado de familia que representa. Y dentro de esa misma historia, a esas raíces bien marcadas y el sentido de pertenencia, hay una clara apuesta a las jugadoras de su club, y esta nueva misión de Liga volverá a ser conducida por Nico Grosso como su entrenador. Tuvo algunas salidas respecto a la última Liga, como Rocío Rojas (a Centro Galicia), Nacha Spiatta y Julia Paoletta, sin embargo, se rodeó muy bien para mantener su idea e impronta. Así fue como, entre lo más destacado, incorporó a Sabri Rodighero que promete ser una pieza clave desde su revolución, correcto manejo de balón y dosis de puntos; Romina Touzón, experiencia y polifuncionalidad cerca del aro que con su inyección de minutos desde el banco puede ser determinante para sostener un fuerte juego interior; y el regreso de Débora González, una conocida de la casa que regresa al club para también alimentar la zona pintada.

La columna vertebral no se vio alterada. Y es que, con estos refuerzos que hablábamos, se verá beneficiado el juego interior que conforman Laviero-Miculka, tal vez una de las duplas más rendidoras y versátiles de la Liga. Desde Sol, con su facilidad para los rompimientos, versatilidad y velocidad en el 4 (16.3 puntos y 6.0 rebotes) ; pasando por Carla, una jugadora que debajo del aro es prácticamente, quizá sin tanta talla pero una anotadora nata y muy difícil de defender para sus rivales (17.3 puntos y 10.2 rebotes). Esto se suma a la conducción desde la base de Flor Martínez, una garantía absoluta en el armado Tricolor y de mucho carácter (7.6 puntos, 5.9 rebotes y 4.8 asistencias). La rotación tanto en el perímetro como cerca del poste comprende mucho más, con jugadoras como Muny Martínez, Zapke y demás jóvenes como Sienra, Delfi Saravia, Kiara Anfuso, Julieta Ranalli y Victoria Mitchel. Florida siempre resulta un firme contendiente, y si puede traducir todo su trabajo en resultados positivos peleará sin dudas dentro de los primeros lugares.

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