Hay recompensa: la historia detrás de un Instituto que por fin logró la Gloria

Participó de las primeras dos temporadas y luego osciló entre torneos de ascenso y provinciales. En 2015 volvió a la elite impulsado por una ambición constante y no dejó de crecer. Hoy celebra el Súper 20.

El orgullo que deben sentir los hinchas de Instituto resulta imposible de describir. Después de tantos años, después de miles de sueños rotos, después de innumerables ilusiones disueltas, después de tantos “te imaginás si…”. Tardó en llegar pero finalmente, desde este sábado, Instituto es campeón de la elite del básquet nacional. La Gloria obtuvo su primer título en la Liga Nacional al coronarse en el Súper 20 2021, con el condimento especial de haberlo hecho en condición de local. 

El Sandrín explotó en cada partido, tanto en la primera fase como en el Final 8, respetando los aforos correspondientes en cada instancia. Los hinchas fueron “el sexto jugador”, como tantas veces lo definieron los propios protagonistas, y sin dudas, fueron una parte fundamental de este título. Además, se sintió el arribo de Lucas Victoriano en la pretemporada, que llegó para plasmar una filosofía de juego, la cual sus dirigidos y la propia institución entendieron y pusieron en práctica enseguida.

Este sábado, Instituto escribió las últimas páginas de esta novela, las más gloriosas de todas, aunque sueñas con seguir sumando capítulos a partir de la inminente Liga Nacional que comenzarán como candidatos con los argumentos que enarboló en su camino al título. Y para entender hacia dónde llegó la Gloria, es necesario entender desde dónde vino.

El club cordobés fue partícipe de la primera edición de la Liga Nacional, allá por 1985, donde obtuvo un récord de 9-20, y pudo mantener la categoría, aunque al año entrante el panorama cambió: 8-23, y descenso la Liga B. Ya en la segunda categoría, terminó sexto en el hexagonal final en sus primeras dos temporadas, quedando al borde del regreso a la máxima división, pero en 1990 participó del torneo corto, aunque no logró clasificar a la siguiente instancia, y esa fue su última participación en torneos nacionales hasta 1996.

En ese año le compró la plaza del Torneo Nacional de Ascenso a Estudiantes de Olavarría, y culminó noveno y décimo tercero en las primeras dos campañas. Sin embargo, en 1998 finalizó en la penúltima colocación, lo que trajo como consecuencia la pérdida de la categoría.

13 benditos años tuvieron que pasar para que Instituto volviera a aparecer en los radares del básquet nacional. 13 benditos años de sufrimiento. 13 benditos años (y un poco más) de ver cómo Atenas, el clásico rival, agigantaba su figura en las páginas doradas de la historia del deporte argentino. 13 benditos años donde las ilusiones de gran parte de los cordobeses quedaron nulas. 13 benditos años en los que las ideas quedaron en eso, en ideas que no llegaron a ningún destino.

En 2011, los dirigentes del básquet de Instituto decidieron tomar el riesgo. Sostuvieron que, por la historia que tenía la institución, por haber participado de la primera edición de la Liga Nacional, el club debía volver a Liga Nacional, paso a paso. Y rápidamente ese año, Instituto ganó la Liga Cordobesa, lo que le otorgó el boleto al Torneo Federal de Básquet 11/12. Allí tuvieron una gran performance, alcanzaron la final del certamen y quedaron a las puertas de obtener el ascenso a la segunda división.

Sin embargo, al año siguiente pudieron comprar la plaza en el TNA por tener prioridad por mérito deportivo, y en poco tiempo, Instituto volvía a estar en los planos del básquetbol argentino. Allí se mantuvo durante tres temporadas, alternando buenos y malos resultados, pero siempre sumando, tirando para adelante y con el más alto profesionalismo. En el segundo año quedó al borde del ascenso, aunque en la siguiente temporada, el objetivo se cumplió.

Precisamente el 8 de mayo de 2015, cuando en el marco de las semifinales la Gloria barrió a Ferro en el Héctor Etchart por 3-0, obteniendo el boleto a la Liga Nacional. Como frutilla del postre, Instituto se coronó como campeón de la competencia al vencer a 9 de Julio de Río Tercero en la final.

Y desde ese momento, la Gloria no paró de crecer. En la temporada 2016/17 clasificó a Playoffs y en el comienzo de la siguiente fue subcampeón del Súper 20 2017, cayendo en el Sandrín ante San Martín de Corrientes. Sin embargo, el haber alcanzado esa instancia el valió la clasificación a la Liga Sudamericana 2018, donde obtuvo el segundo lugar al caer contra Franca brasileño en tres juegos, definiendo nuevamente en Córdoba. Como si fuera poco, en esa temporada llegó a la final de la Liga Nacional (18/19) y cayó en el séptimo juego ante San Lorenzo, que conseguiría su cuarto título consecutivo.

En el 2020 participó por primera vez de la Champions League, el torneo continental más importante de América a nivel clubes, y alcanzó la instancia de semifinales, donde cayó ante el poderoso Flamengo.

Ahora, en el comienzo de la temporada 21/22, a Instituto se le cumplió un nuevo sueño de aquellos planteados en las reuniones de 2011, diez años atrás. La Gloria consiguió su primer título en la máxima categoría del básquet argentino, con claros argumentos.

Después de haber quedado en reiteradas ocasiones al borde de la victoria, Alta Córdoba tiene unos días para festejar, hasta que comience su participación en la Liga Nacional 2021/22, y las ilusiones se vuelvan a renovar. Porque claro, Instituto seguirá con hambre de Gloria.

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