Denver Nuggets analiza su futuro: ¿entra Campazzo en sus planes?

El equipo en el que jugó el argentino tiene un puzzle para resolver para la temporada 2022/23 desde lo económico y deportivo.

No resulta tan sencillo analizar la temporada de Denver Nuggets. El equipo de Colorado terminó donde podía terminar, quizá incluso algo arriba, pero eso no hace que se pueda elogiar la tarea dirigencial o del entrenador, puntualmente. Tuvieron a un jugador muy por encima de la media, como Nikola Jokic, que fue prácticamente el único responsable de que la temporada no fuera un desperdicio. 

Todo lo demás es discutible. La recuperación de Jamal Murray fue una novela que duró hasta el último día, generando mucha frustración en los hinchas que esperaban su retorno para marzo. Y lo mismo con Michael Porter Junior, que tuvo su última presentación el 6 de noviembre del 2021, 39 días después de firmar una extensión que muchos pensaban que no debían firmarle, por 172.5 millones de dólares por 5 años. Con los partidos que no jugó este año, desde que salió de la secundaria, Porter sumó 233 ausencias sobre 390 partidos posibles. Una apuesta enorme. Que por ahora salió mal.

Pero ese no es el único problema. Es un condicionante más. Denver tiene a Jokic finalizando contrato a finales de la 2022/23 y su salario quedó bajo (33.6 para el año que viene). Tim Connelly tiene ahora que armar la estretegia económica, que arrancará mal. Porque para el año próximo ya tiene 8 contratos que suman 143 millones, el 96% de los 149 que, se calcula, marcará el límite a partir del cual se pagará el impuesto de lujo. 

Esos 8 contratos son: Jokic (33.6), Murray (31.7), Porter (29.8), Gordon (19.7), Barton (14.4), Morris (9.1), Nnaji (2.6) y Hyland (2.2). Pero hay más problemas. Los dos Green (JaMychal y Jeff), tienen opción a favor, por 8.2 y 4.5 millones, respectivamente. Si ambos aceptan, algo probable, el acumulado se irá a casi 156, 7 por arriba del impuesto de lujo. Y restando fichar un mínimo de 4 jugadores más. Indudablemente, lo de Porter rompió todo el esquema, porque al no jugar, hubo que sumar jugadores. ¿Y ahora no habrá que hacerlo de nuevo? ¿O alguien puede estar seguro de que estará disponible todo el 2022/23?

Por eso, Connelly tendrá un buen dolor de cabeza todo el año, ya que el contrato de Jokic para la 2023/24, el supermáximo que permite la NBA, se iría a unos 50 millones al año (254 x 5 años). Más problemas. Y, a todo esto, sin tener todavía la seguridad de poder armar un equipo candidato al anillo, como se pretende teniendo al mejor jugador de la NBA.

En este esquema, Campazzo podría entrar en los planes, porque sería barato, pero habría que ver si eso le interesa a Facu. Supongamos que Denver logra traspasar a Morris, que gana demasiado, igual Campazzo tendría arriba a Murray y Hyland. Quizá, si no siguen Forbes, Rivers, Howard y Reed, podrían abrirse un poco más de espacio entre los dos puestos de la media cancha, pero no parece una situación demasiado favorable al argentino, aunque se podría decir que podría considerarse mejor que la de la segunda mitad del año. 

Lo cierto es que hay pocas certezas, jugando con las palabras, y que las sensaciones tras la eliminación ante Golden State todavía están muy frescas. Facu tendrá este año dos ventanas FIBA más la Americup (habrá que ver si está en las 3) antes de que arranquen las competencias del 2022/23. No todo está en sus manos. Lo bueno es que tendrá la chance de elegir ya con la experiencia de conocer las consecuencias que puedan darse.

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