Delfino, Ginóbili y el enorme gesto con la pelota de Beijing 2008

El Lancha tuvo un enorme gesto luego de ganar el Bronce Olímpico luego de la lesión del bahiense que lo dejó sin poder jugar el partido ante Lituania.

La historia conocida de la Generación Dorada y una pelota es la de Atenas 2004, cuando entre varios responsables le pegaron un voleo y se la perdieron a Manu Ginóbili, que se la había cambiado a un voluntario de la organización por una camiseta suya. Pero hay una un poco menos conocida, es parte del enorme gesto que tuvo Carlos Delfino en Beijing 2008.

En la entrevista con Fabricio Oberto en Star+, el propio Manu recordó la anécdota, que se dio luego del llanto en la previa por no poder jugar y el triunfo con un corazón enorme del equipo ante Lituania. “Hermoso gesto del cabezón. Porque es algo que lo pensó. Es uno de los gestos más lindos que me dieron en una cancha”.

Y recordó cómo se sentía en ese momento duro para él: “Yo venía muy mal. Tuve una muy mala previa porque no podía jugar. Pasó el momento, arrancó el partido y me olvidé. Estaba a full, apoyando y bancando. Y el cabezón vino, me dio un abrazo y la pelota. Fue una belleza de gesto”.

El propio Lancha lo recordó en el libro Dorados y Eternos, al expresar que “me pareció que era bueno darle la pelota al Narigón después de tanto sufrimiento. Consideré que era un lindo gesto dársela a él”.

La Generación Dorada está llena de gestos y valores que traspasan lo que es dentro de la cancha. Y el ser hermanos de camiseta es uno de esos valores que se ven reflejados en esta historia.

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